Letra de Chorra
Música: Enrique Santos Discépolo
Letra: Enrique Santos Discépolo
Por ser bueno,
me pusiste a la miseria,
me dejaste en la palmera,
me afanaste hasta el color.
En seis meses
me comiste el mercadito,
la casiya de la feria,
la ganchera, el mostrador...
¡Chorra!...
Me robaste hasta el amor...
Ahura,
tanto me asusta una mina,
que si en la calle me afila
me pongo al lao del botón.
¡Lo que más bronca me da,
es haber sido tan gil!
Si hace un mes me desayuno
con lo qu' he sabido ayer,
no er'a mí que me cachaban
tus rebusques de mujer...
Hoy me entero que tu mama
"noble viuda de un guerrero",
¡es la chorra de más fama
que ha pisao la treinta y tres!
Y he sabido que el "guerrero"
que murió lleno de honor,
ni murió ni fue guerrero
como m'engrupiste vos.
¡Está en cana prontuariado
como agente 'e la camorra,
profesor de cachiporra,
malandrín y estafador!
Entre todos
me pelaron con la cero,
tu silueta fue el anzuelo
donde yo me fui a ensartar.
Se tragaron
vos, "la viuda" y "el guerrero"
lo que me costó diez años
de paciencia y de yugar...
¡Chorros!
Vos, tu vieja y tu papá,
¡Guarda!
Cuidensé porque anda suelta,
si los cacha los da vuelta,
no les da tiempo a rajar.
¡Lo que más bronca me da,
es haber estao tan gil!
Afanaste: Robaste.
Chorra: Ladrona.
Ahura: Ahora.
Lao: Lado.
Afila: Mira.
Gil: Estúpido.
Pisao: Pisado.
En Cana: Preso.
Yugar: Trabajar Fuerte.
Chorros: Ladrones.
Estao: Estado-Estar.
NOSOTROS ELEGIMOS:
1- El Choclo – Astor Piazzolla.
2- Balada para un loco – Astor Piazzolla y Roberto Goyeneche.
3- Caminito – Carlos Gardel.
4- Mi Buenos Aires Querido – Carlos Gardel.
5- Libertango – Astor Piazzolla.
6- Garganta Con Arena – Cacho Castaña.
7- Café La Humedad – Cacho Castaña.
8- Cambalache – Carlos Gardel.
9- El Matador – Cacho Castaña.
10- La Reina de la Bailanta – Cacho Castaña.
11- Chorra – Carlos Gardel.
12- Apareciste Tú – Cacho Castaña.
13- Señora Si Usted Supiera – Cacho Castaña.
domingo, 8 de agosto de 2010
CARLOS GARDEL - JERÓNIMO Y MAIRA
Conocido como El Zorzal Criollo, el pájaro cantante de Buenos Aires, Carlos Gardel es la figura legendaria en la Argentina. La carrera del carismático cantante nacido en Francia coincidió con el desarrollo del intrínseco icono cultural argentino, el Tango: la música, la canción y la danza de los arrabales - los suburbios de Buenos Aires.
Carlos Gardel comenzó su carrera cantando en bares y fiestas y en 1913 formó el dúo con José Razzano (que duraría hasta 1925), cantando una amplia variedad de canciones populares. Gardel hizo la música propia inventando el Tango-Canción, con su éxito de 1917, Mi Noche Triste, (vendiendo 100.000 copias) y era un éxito popular inmediato en los países latinos. Gardel hizo gira en Argentina, Uruguay, Chile, Brasil, Puerto Rico, Venezuela, Colombia y ciudades como Barcelona, París y Nueva York. En los primeros tres meses de la visita de 1928 a París, se vendieron 70.000 copias de sus discos. Durante su corta vida, Gardel registró un total de 770 temas, incluso 514 tangos. La enorme popularidad de Gardel como intérprete de las baladas melancólicas del tango fue confirmada en los años 20 y 30 en los clubes nocturnos y películas. La élite de Argentina superó su aversión a los orígenes humildes del Tango y la sensualidad abierta solamente cuando el hombre y su música fueron ya extensamente acceptados en Francia y España. Las actuaciones en la Radio y la carrera fílmica ampliaron esa atracción.
Carlos Gardel nació el 11 de diciembre de 1890 en Toulouse, Francia (como Charles Romuald Gardès) del padre desconocido y Berthe Gardes (1865-1943) que lo trajo a la Argentina a los 27 meses de la edad). La carrera vertiginosa de Gardel fue cortada de golpe en 1935, cuando perdió su vida en un accidente aéreo en Medellín, Colombia el 24 de junio de 1935. Las muchedumbres de gente desfiló para pagar sus respectos a lo largo del camino del cortejo fúnebre que viajó vía Colombia, Nueva York, Río de Janeiro, Montevideo y por fin, al lugar de su ultimo reposo en el cementerio de la Chacarita en Buenos Aires, con la multitud escuchando su tango Silencio. Al momento, Gardel volvió inmortal y por siempre joven, su fama se aclama por la muy repetida expresión "Gardel cada día canta mejor". Setenta y tres años después de su muerte, los seguidores devotos mantienen la leyenda en vida, tocando su música al diario, colocando un cigarrillo encendido en la mano de la estatua que domina su tumba y mantienen sus pocas películas el la circulación.
Carlos Gardel comenzó su carrera cantando en bares y fiestas y en 1913 formó el dúo con José Razzano (que duraría hasta 1925), cantando una amplia variedad de canciones populares. Gardel hizo la música propia inventando el Tango-Canción, con su éxito de 1917, Mi Noche Triste, (vendiendo 100.000 copias) y era un éxito popular inmediato en los países latinos. Gardel hizo gira en Argentina, Uruguay, Chile, Brasil, Puerto Rico, Venezuela, Colombia y ciudades como Barcelona, París y Nueva York. En los primeros tres meses de la visita de 1928 a París, se vendieron 70.000 copias de sus discos. Durante su corta vida, Gardel registró un total de 770 temas, incluso 514 tangos. La enorme popularidad de Gardel como intérprete de las baladas melancólicas del tango fue confirmada en los años 20 y 30 en los clubes nocturnos y películas. La élite de Argentina superó su aversión a los orígenes humildes del Tango y la sensualidad abierta solamente cuando el hombre y su música fueron ya extensamente acceptados en Francia y España. Las actuaciones en la Radio y la carrera fílmica ampliaron esa atracción.
Carlos Gardel nació el 11 de diciembre de 1890 en Toulouse, Francia (como Charles Romuald Gardès) del padre desconocido y Berthe Gardes (1865-1943) que lo trajo a la Argentina a los 27 meses de la edad). La carrera vertiginosa de Gardel fue cortada de golpe en 1935, cuando perdió su vida en un accidente aéreo en Medellín, Colombia el 24 de junio de 1935. Las muchedumbres de gente desfiló para pagar sus respectos a lo largo del camino del cortejo fúnebre que viajó vía Colombia, Nueva York, Río de Janeiro, Montevideo y por fin, al lugar de su ultimo reposo en el cementerio de la Chacarita en Buenos Aires, con la multitud escuchando su tango Silencio. Al momento, Gardel volvió inmortal y por siempre joven, su fama se aclama por la muy repetida expresión "Gardel cada día canta mejor". Setenta y tres años después de su muerte, los seguidores devotos mantienen la leyenda en vida, tocando su música al diario, colocando un cigarrillo encendido en la mano de la estatua que domina su tumba y mantienen sus pocas películas el la circulación.
lunes, 26 de julio de 2010
PROYECTO: ¿COMPARTIMOS UN TANGUITO? JERÓNIMO Y MAIRA
Originariamente, el tango nace a fines del siglo XIX de una mezcla de varios ritmos provenientes de los suburbios de Buenos Aires. Estuvo asociado desde un principio con burdeles y cabarets, ámbito de contención de una población inmigrante netamente masculina. Debido a que solo las prostitutas aceptarían dicho baile, en sus comienzos era común que el tango se bailara por una pareja de hombres.
Pero el tango como danza no se limitó a las zonas bajas o a sus ambientes cercanos. Se extendió también a los barrios proletarios y empezó a ganar aceptación "en las mejores familias", sobretodo después que el baile tuvo éxito en Europa.
La melodía provenía de flauta, violín y guitarra. Posteriormente, la flauta fue reemplazada por el "bandoneón". Los inmigrantes contribuyeron añadiendo aires de nostalgia a las canciones y de ese modo el tango se fue desarrollando y adquiriendo un sabor único.
Carlos Gardel fue el creador del tango-canción. Fallecido en 1935 a los 45 años en un accidente aéreo, fue el gran divulgador del tango en el extranjero. En los 60, en cambio, el genero fue ignorado fuera de la Argentina. Resurgió renovado por Astor Piazzolla, quien le dió una nueva perspectiva, rompiendo con los esquemas del tango clásico.
Hoy el tango está más vivo que nunca, no como el fenómeno de masas que lo engendró, sino como incuestionable elemento identificatorio del alma porteña y en permanentes evocaciones desparramadas por todo Buenos Aires.
CAMBALACHE
El mundo fue y sera una porqueria
ya lo se
En el quinientos seis
y en el dos mil tambien
Que siempre ha habido chorros
maquiavelos y estafaos
contentos y amargaos
valores y duble
Pero que el siglo veinte
es un despliegue
de malda insolente
ya no hay quien lo niegue
Vivimos revolcaos
en un merengue
y en el mismo lodo
todos manoseaos
Hoy resulta que es lo mismo
ser derecho que traidor
Ignorante, sabio o chorro
generoso o estafador
Todo es igual
nada es mejor
lo mismo un burro
que un gran profesor
No hay aplazaos
ni escalafon
los inmorales
nos han igualao
Si uno vive en la impostura
y otro roba en su ambicion
da lo mismo que sea cura,
colchonero, rey de bastos,
caradura o polizón
Que falta de respeto
que atropello la razon
cualquiera es un señor
cualquiera es un ladron
Mezclao con Stavisky va Don Bosco
y "La Mignon"
Don Chicho y Napoleón
Carnera y San Martín
Igual que en la vidriera
irrespetuosa
de los cambalaches
se ha mezclao la vida
Y herida por un sable
sin remaches
ves llorar la Biblia
contra un bandoneon
Siglo veinte cambalache
problematico y febril
el que no llora no mama
y el que no roba es un gil
Dale nomas
dale que va
que alla en le horno
nos vamo a encontrar
No pienses mas
sentate a un lao
que a nadie importa
si naciste honrao
Es lo mismo el que trabaja
noche y día como un buey
que el que vive de los otros
que el que mata que el que cura
o esta fuera de la ley.
La canción, originalmente compuesta durante la Década Infame a la cual denuncia en sus letras, fue prohibida durante todos los Golpes de Estado en Argentina a partir de su creación.
Dicho tango se vio afectado por una resolución del Ministro de educación Gustavo Martínez Zuviría, quien prohibió los voseos y el lunfardo en los tangos. Dicha medida fue derogada por Juan Domingo Perón, luego de una entrevista con el propio Discépolo.
Cambalache: Especie de trueque, intercambio, negocio ilícito de la bolsa negra.
Este tango hace referencia a que la vida, fue, es y será como un cambalache en el que todo está mezclado, lo bueno y lo malo, que todo da lo mismo, que no hay códigos ni medidas en la ambición por progresar económicamente y que esto ocurre en todos los grupos sociales.
CAFÉ LA HUMEDAD
Humedad...
Llovizna y frío...
Mi aliento empaña
el vidrio azul del viejo bar.
No me pregunten si hace mucho que la espero:
un café que ya está frío y hace varios ceniceros.
Aunque sé que nunca llega
siempre que llueve voy corriendo hasta el café,
y sólo cuento con la compañía de un gato
que al cordón de mi zapato lo destroza con placer.
Café La Humedad, billar y reunión...
Sábado con trampas... ¡Qué linda función!
Yo solamente necesito agradecerte
la enseñanza de tus noches
que me alejan de la muerte.
Café La Humedad, billar y reunión...
Sábado con trampas. ¡Qué linda función!
Yo simplemente te agradezco las poesías
que la escuela de tus noches
le enseñaron a mis días.
Soledad de soltería... Son treinta
abriles ya cansados de soñar.
Por eso vuelvo hasta la esquina del boliche
a buscar la barra eterna de Gaona y Boyacá.
¡Ya son pocos los que quedan!
Vamos, muchachos, esta noche a recordar
una por una las hazañas de otros tiempos
y el recuerdo del boliche que llamamos La Humedad
Pero el tango como danza no se limitó a las zonas bajas o a sus ambientes cercanos. Se extendió también a los barrios proletarios y empezó a ganar aceptación "en las mejores familias", sobretodo después que el baile tuvo éxito en Europa.
La melodía provenía de flauta, violín y guitarra. Posteriormente, la flauta fue reemplazada por el "bandoneón". Los inmigrantes contribuyeron añadiendo aires de nostalgia a las canciones y de ese modo el tango se fue desarrollando y adquiriendo un sabor único.
Carlos Gardel fue el creador del tango-canción. Fallecido en 1935 a los 45 años en un accidente aéreo, fue el gran divulgador del tango en el extranjero. En los 60, en cambio, el genero fue ignorado fuera de la Argentina. Resurgió renovado por Astor Piazzolla, quien le dió una nueva perspectiva, rompiendo con los esquemas del tango clásico.
Hoy el tango está más vivo que nunca, no como el fenómeno de masas que lo engendró, sino como incuestionable elemento identificatorio del alma porteña y en permanentes evocaciones desparramadas por todo Buenos Aires.
CAMBALACHE
El mundo fue y sera una porqueria
ya lo se
En el quinientos seis
y en el dos mil tambien
Que siempre ha habido chorros
maquiavelos y estafaos
contentos y amargaos
valores y duble
Pero que el siglo veinte
es un despliegue
de malda insolente
ya no hay quien lo niegue
Vivimos revolcaos
en un merengue
y en el mismo lodo
todos manoseaos
Hoy resulta que es lo mismo
ser derecho que traidor
Ignorante, sabio o chorro
generoso o estafador
Todo es igual
nada es mejor
lo mismo un burro
que un gran profesor
No hay aplazaos
ni escalafon
los inmorales
nos han igualao
Si uno vive en la impostura
y otro roba en su ambicion
da lo mismo que sea cura,
colchonero, rey de bastos,
caradura o polizón
Que falta de respeto
que atropello la razon
cualquiera es un señor
cualquiera es un ladron
Mezclao con Stavisky va Don Bosco
y "La Mignon"
Don Chicho y Napoleón
Carnera y San Martín
Igual que en la vidriera
irrespetuosa
de los cambalaches
se ha mezclao la vida
Y herida por un sable
sin remaches
ves llorar la Biblia
contra un bandoneon
Siglo veinte cambalache
problematico y febril
el que no llora no mama
y el que no roba es un gil
Dale nomas
dale que va
que alla en le horno
nos vamo a encontrar
No pienses mas
sentate a un lao
que a nadie importa
si naciste honrao
Es lo mismo el que trabaja
noche y día como un buey
que el que vive de los otros
que el que mata que el que cura
o esta fuera de la ley.
La canción, originalmente compuesta durante la Década Infame a la cual denuncia en sus letras, fue prohibida durante todos los Golpes de Estado en Argentina a partir de su creación.
Dicho tango se vio afectado por una resolución del Ministro de educación Gustavo Martínez Zuviría, quien prohibió los voseos y el lunfardo en los tangos. Dicha medida fue derogada por Juan Domingo Perón, luego de una entrevista con el propio Discépolo.
Cambalache: Especie de trueque, intercambio, negocio ilícito de la bolsa negra.
Este tango hace referencia a que la vida, fue, es y será como un cambalache en el que todo está mezclado, lo bueno y lo malo, que todo da lo mismo, que no hay códigos ni medidas en la ambición por progresar económicamente y que esto ocurre en todos los grupos sociales.
CAFÉ LA HUMEDAD
Humedad...
Llovizna y frío...
Mi aliento empaña
el vidrio azul del viejo bar.
No me pregunten si hace mucho que la espero:
un café que ya está frío y hace varios ceniceros.
Aunque sé que nunca llega
siempre que llueve voy corriendo hasta el café,
y sólo cuento con la compañía de un gato
que al cordón de mi zapato lo destroza con placer.
Café La Humedad, billar y reunión...
Sábado con trampas... ¡Qué linda función!
Yo solamente necesito agradecerte
la enseñanza de tus noches
que me alejan de la muerte.
Café La Humedad, billar y reunión...
Sábado con trampas. ¡Qué linda función!
Yo simplemente te agradezco las poesías
que la escuela de tus noches
le enseñaron a mis días.
Soledad de soltería... Son treinta
abriles ya cansados de soñar.
Por eso vuelvo hasta la esquina del boliche
a buscar la barra eterna de Gaona y Boyacá.
¡Ya son pocos los que quedan!
Vamos, muchachos, esta noche a recordar
una por una las hazañas de otros tiempos
y el recuerdo del boliche que llamamos La Humedad
jueves, 17 de junio de 2010
sábado, 5 de junio de 2010
José de San Martín
José de San Martín
José Francisco de San Martín (Yapeyú, Argentina, 25 de febrero de 1778 - Boulogne-sur-Mer, Francia, 17 de agosto de 1850) fue un militar argentino cuyas campañas fueron decisivas para las independencias de la Argentina, Chile y el Perú.
A los siete años viajó a España y con el tiempo se unió a los ejércitos españoles que combatían la dominación napoleónica de la Península, participando en las batallas de Bailén y La Albuera. En 1812, tras una escala en Londres, partió a Buenos Aires, en donde se le encomendó la creación del Regimiento de Granaderos a Caballo (que hoy lleva su nombre), que resistió un ataque realista durante el Combate de San Lorenzo. Luego reforzó el Ejército del Norte.
Desde la ciudad de Mendoza inició su plan para la liberación definitiva de Sudamérica: tras crear al Ejército de los Andes cruzó con el mismo la cordillera de los Andes y liberó Chile, en las batallas de Maipú y Chacabuco. Tomando bajo su control los barcos chilenos, atacó el centro del poder español en sudamérica, la ciudad de Lima, que declaró su independencia en 1821. Se encontró en Guayaquil con Simón Bolívar, y tras dicha entrevista le cedió su ejército y la meta de finalizar la liberación del Perú. San Martín partió a Europa, y murió el 17 de agosto de 1850.
Junto con Bolívar es considerado el libertador más importante de Sudamérica de la colonización española. En la Argentina se lo reconoce como el Padre de la Patria y se lo considera un héroe y prócer nacional. En el Perú, se lo reconoce como libertador de aquel país, con los títulos de «Fundador de la Libertad del Perú», «Fundador de la República» y «Generalísimo de las Armas». En Chile su ejército le reconoce el grado de Capitán General.
José Francisco de San Martín (Yapeyú, Argentina, 25 de febrero de 1778 - Boulogne-sur-Mer, Francia, 17 de agosto de 1850) fue un militar argentino cuyas campañas fueron decisivas para las independencias de la Argentina, Chile y el Perú.
A los siete años viajó a España y con el tiempo se unió a los ejércitos españoles que combatían la dominación napoleónica de la Península, participando en las batallas de Bailén y La Albuera. En 1812, tras una escala en Londres, partió a Buenos Aires, en donde se le encomendó la creación del Regimiento de Granaderos a Caballo (que hoy lleva su nombre), que resistió un ataque realista durante el Combate de San Lorenzo. Luego reforzó el Ejército del Norte.
Desde la ciudad de Mendoza inició su plan para la liberación definitiva de Sudamérica: tras crear al Ejército de los Andes cruzó con el mismo la cordillera de los Andes y liberó Chile, en las batallas de Maipú y Chacabuco. Tomando bajo su control los barcos chilenos, atacó el centro del poder español en sudamérica, la ciudad de Lima, que declaró su independencia en 1821. Se encontró en Guayaquil con Simón Bolívar, y tras dicha entrevista le cedió su ejército y la meta de finalizar la liberación del Perú. San Martín partió a Europa, y murió el 17 de agosto de 1850.
Junto con Bolívar es considerado el libertador más importante de Sudamérica de la colonización española. En la Argentina se lo reconoce como el Padre de la Patria y se lo considera un héroe y prócer nacional. En el Perú, se lo reconoce como libertador de aquel país, con los títulos de «Fundador de la Libertad del Perú», «Fundador de la República» y «Generalísimo de las Armas». En Chile su ejército le reconoce el grado de Capitán General.
Mariano Moreno
Mariano Moreno
Mariano Moreno (Buenos Aires, 23 de septiembre de 1778 - alta mar, 4 de marzo de 1811), fue un abogado, periodista y político de las Provincias Unidas del Río de la Plata, actual Argentina. Tuvo una participación importante en los hechos que condujeron a la Revolución de Mayo, y una actuación decisiva como secretario de la Primera Junta, resultante de la misma.
Juventud y formación intelectual [editar]Mariano Moreno era hijo de Don Manuel Moreno y Argumosa, y de Ana María Valle, una familia humilde de catorce hijos. Cursó sus estudios secundarios en el colegio San Carlos (actual Colegio Nacional Buenos Aires), en donde finalizó sus estudios con título de honor.[1] Consiguió contactos dentro del ámbito literario, gracias a los cuales pudo continuar sus estudios en la Universidad de Chuquisaca, la única de tales características en Sudamérica en aquella época.
Allí leyó los libros de Montesquieu, Voltaire, Denis Diderot, Jean-Jacques Rousseau y otros pensadores europeos de la época. Asimismo, estudió el idioma inglés y el francés para poder comprender a los autores que escribían en dichas lenguas, por lo que también ofició de traductor. Una de las obras que tradujo fue el libro "El contrato social" de Rousseau. Dedicó varios años a traducir la obra de éste, pero sólo la editó en 1810 en La Gaceta, con un prólogo de su autoría en que se lee:
«Si los pueblos no se ilustran, si no se vulgarizan sus derechos, si cada hombre no conoce lo que vale lo que puede y lo que se le debe, nuevas ilusiones sucederán a las antiguas, y después de vacilar algún tiempo entre mil incertidumbres, será tal vez nuestra suerte mudar de tiranos sin destruir la tiranía».
Bajo la tutela del canónigo Terrazas, conoció los textos filosóficos de la Ilustración y fue su deseo implementar las ideas en su país. Influenciado por personajes como el jurista español Juan de Solórzano Pereira, el más destacado publicista del derecho indiano, y Victorián de Villalva (fiscal de la Audiencia de Charcas, defensor de la causa indígena), escribió su tesis doctoral: Disertación jurídica sobre el servicio personal de los indios, donde puede leerse:
«Desde el descubrimiento empezó la malicia a perseguir unos hombres que no tuvieron otro delito que haber nacido en unas tierras que la naturaleza enriqueció con opulencia y que prefieren dejar sus pueblos que sujetarse a las opresiones y servicios de sus amos, jueces y curas. Se ve continuamente sacarse violentamente a estos infelices de sus hogares y patrias, para venir a ser víctimas de una disimulada inmolación. Se ven precisados a entrar por conductos estrechos y subterráneos cargando sobre sus hombros los alimentos y herramientas necesarias para su labor, a estar encerrados por muchos días, a sacar después los metales que han excavado sobre sus propias espaldas, con notoria infracción de las leyes, que prohíben que aun voluntariamente puedan llevar cargas sobre sus hombros, padecimientos que, unidos al mal trato que les es consiguiente, ocasionan que de las cuatro partes de indios que salen de la mina, rara vez regresen a sus patrias las tres enteras».[2]
Entre 1803 y 1804 realiza sus prácticas profesionales en el estudio de Agustín Gascón, oficiando como abogado defensor de indios contra abusos de sus patrones, llegando a inculpar a poderosos personajes como al intendente de Cochabamba y el alcalde de Chayanta. Estas actividades hicieron que su permanencia en Chuquisaca se viera complicada y junto a su reciente esposa, María Guadalupe Cuenca, de 15 años de edad, y su recién nacido hijo, se trasladasen a Buenos Aires a mediados de 1805.
Ya en Buenos Aires, fue habilitado por la Audiencia para ejercer su profesión de abogado como relator de la Audiencia y asesor del Cabildo de Buenos Aires, y uno de sus primeros casos fue la defensa del canónigo Melchor Fernández, agraviado por el obispo Benito Lué y Riega. En otro de sus primeros pleitos fundamentó la decisión del cabildo de negar el nombramiento como alférez del joven Bernardino Rivadavia.
En 1806 tuvieron lugar las Invasiones Inglesas, durante las cuales Buenos Aires fue ocupado por una fuerza militar británica. Aunque Moreno no participó activamente de las contraofensivas militares con las cuales se los expulsó, se opuso a la presencia inglesa en Buenos Aires y durante la misma escribió un diario en donde tomaba nota de todos los acontecimientos que sucedían. Su propósito era que sus compatriotas conocieran en el futuro por qué circunstancias tal acontecimiento había tenido lugar. Moreno afirmaba lo siguiente:
«Yo he visto llorar muchos hombres por la infamia con que se les entregaba; y yo mismo he llorado más que otro alguno, cuando a las tres de la tarde del 27 de junio de 1806, vi entrar a 1.560 hombres ingleses, que apoderados de mi Patria se alojaron en el fuerte y demás cuarteles de la ciudad».[3]
En 1807, antes de volver a atacar a la ciudad de Buenos Aires, un nuevo conjunto de ejércitos ingleses tomó la ciudad de Montevideo. Por entonces se comenzó a editar en dicha ciudad un periódico bilingüe, tanto en inglés como en castellano, conocido como The Southern Star o La estrella del Sur. En él se defendía el libre comercio, una de las metas de los ingleses, y se promovía la independencia americana bajo tutela inglesa. En Buenos Aires la Audiencia prohibió la circulación de dicho periódico, encargándole a Moreno la redacción de artículos que refutaran las afirmaciones del mismo. Moreno se negó, ya que aunque no aceptaba la dominación inglesa sí estaba de acuerdo con algunas de las críticas que se formulaban al gobierno español.
Primeras actuaciones públicas [editar]
Portada de La Representación de los Hacendados.Por sus vínculos con el alcalde Álzaga, ocupó el cargo de asesor legal del Cabildo de la ciudad. En ese carácter, fue el autor de una petición al Rey de España, para que el Cabildo de Buenos Aires fuera nombrado Protector de los Cabildos del Virreinato del Río de la Plata, de modo que ningún cabildo local pudiera dirigirse al Rey o al virrey, sino a través de la capital.
Acompañó a Martín de Álzaga como uno de los organizadores de la Asonada de Álzaga, ocurrida el 1 de enero de 1809, que pretendía reemplazar al virrey Santiago de Liniers por una junta de gobierno, de la que hubiera formado parte. Fueron derrotados por la enérgica reacción del coronel Cornelio Saavedra, al mando del Regimiento de Patricios. Moreno fue el abogado defensor de Álzaga en el juicio que se le siguió, que estaba caratulado como juicio por independencia.
Al llegar a Buenos Aires el nuevo virrey, Baltasar Hidalgo de Cisneros, los arrestados por dicho alzamiento fueron liberados, en virtud de un informe favorable redactado por Moreno y el síndico Julián de Leyva. Mariano Moreno fue ascendido a relator de la Real Audiencia de Buenos Aires.
Cisneros también declaró el libre comercio con Inglaterra. Hasta entonces, España mantenía el monopolio del comercio exterior de sus colonias, pero Buenos Aires solía ser relegada en el mismo. La situación se agravó con la disminución del comercio español debido al recrudecimiento en Europa de las guerras napoleónicas, lo cual llevó a la ciudad a un fuerte déficit. La medida fue criticada por el apoderado del Consulado de Cádiz, que aseguraba que la libre entrada de productos ingleses perjudicaría a las industrias artesanales de las ciudades del interior y la relación con España y su rey, y afectaría a la moral, las costumbres y la religión.[4]
Un importante grupo de estancieros, que no se sentían adecuadamente representados en el Cabildo, le pidió a Moreno que defendiera la apertura económica, para lo cual publicó una Representación de los Hacendados, en que promovía el libre cambio, atacaba los privilegios de los monopolistas, y promovía el interés exportador de los ganaderos. Es considerado el informe económico más completo de la época del virreinato.[5] Representaba las nuevas ideas económicas que se desarrollaban en Europa, y señalaba que el monopolio comercial con España no impedía que los productos ingleses se introdujeran ilegalmente de todas formas.
Diversos autores[6] [7] han puesto en duda la autoría del documento por parte de Moreno, considerando que era una actualización de otro, redactado anteriormente por Manuel Belgrano, Secretario del Consulado de Comercio de Buenos Aires, para ser presentado a Liniers. Por otro lado, el virrey ya había decidido anunciar el libre comercio, para lo cual traía instrucciones desde España. Había pedido informes a otras corporaciones, como el Consulado, el Cabildo y la Audiencia, que se habían pronunciado a favor.
Dicha presentación, así como el prestigio y la amplia cantidad de contactos de Moreno en la sociedad virreinal, le fueron útiles a Moreno para conseguir la confianza de Cisneros. Aun así, secretamente, Moreno respaldaba los movimientos que planeaban destituir al virrey.
Mariano Moreno (Buenos Aires, 23 de septiembre de 1778 - alta mar, 4 de marzo de 1811), fue un abogado, periodista y político de las Provincias Unidas del Río de la Plata, actual Argentina. Tuvo una participación importante en los hechos que condujeron a la Revolución de Mayo, y una actuación decisiva como secretario de la Primera Junta, resultante de la misma.
Juventud y formación intelectual [editar]Mariano Moreno era hijo de Don Manuel Moreno y Argumosa, y de Ana María Valle, una familia humilde de catorce hijos. Cursó sus estudios secundarios en el colegio San Carlos (actual Colegio Nacional Buenos Aires), en donde finalizó sus estudios con título de honor.[1] Consiguió contactos dentro del ámbito literario, gracias a los cuales pudo continuar sus estudios en la Universidad de Chuquisaca, la única de tales características en Sudamérica en aquella época.
Allí leyó los libros de Montesquieu, Voltaire, Denis Diderot, Jean-Jacques Rousseau y otros pensadores europeos de la época. Asimismo, estudió el idioma inglés y el francés para poder comprender a los autores que escribían en dichas lenguas, por lo que también ofició de traductor. Una de las obras que tradujo fue el libro "El contrato social" de Rousseau. Dedicó varios años a traducir la obra de éste, pero sólo la editó en 1810 en La Gaceta, con un prólogo de su autoría en que se lee:
«Si los pueblos no se ilustran, si no se vulgarizan sus derechos, si cada hombre no conoce lo que vale lo que puede y lo que se le debe, nuevas ilusiones sucederán a las antiguas, y después de vacilar algún tiempo entre mil incertidumbres, será tal vez nuestra suerte mudar de tiranos sin destruir la tiranía».
Bajo la tutela del canónigo Terrazas, conoció los textos filosóficos de la Ilustración y fue su deseo implementar las ideas en su país. Influenciado por personajes como el jurista español Juan de Solórzano Pereira, el más destacado publicista del derecho indiano, y Victorián de Villalva (fiscal de la Audiencia de Charcas, defensor de la causa indígena), escribió su tesis doctoral: Disertación jurídica sobre el servicio personal de los indios, donde puede leerse:
«Desde el descubrimiento empezó la malicia a perseguir unos hombres que no tuvieron otro delito que haber nacido en unas tierras que la naturaleza enriqueció con opulencia y que prefieren dejar sus pueblos que sujetarse a las opresiones y servicios de sus amos, jueces y curas. Se ve continuamente sacarse violentamente a estos infelices de sus hogares y patrias, para venir a ser víctimas de una disimulada inmolación. Se ven precisados a entrar por conductos estrechos y subterráneos cargando sobre sus hombros los alimentos y herramientas necesarias para su labor, a estar encerrados por muchos días, a sacar después los metales que han excavado sobre sus propias espaldas, con notoria infracción de las leyes, que prohíben que aun voluntariamente puedan llevar cargas sobre sus hombros, padecimientos que, unidos al mal trato que les es consiguiente, ocasionan que de las cuatro partes de indios que salen de la mina, rara vez regresen a sus patrias las tres enteras».[2]
Entre 1803 y 1804 realiza sus prácticas profesionales en el estudio de Agustín Gascón, oficiando como abogado defensor de indios contra abusos de sus patrones, llegando a inculpar a poderosos personajes como al intendente de Cochabamba y el alcalde de Chayanta. Estas actividades hicieron que su permanencia en Chuquisaca se viera complicada y junto a su reciente esposa, María Guadalupe Cuenca, de 15 años de edad, y su recién nacido hijo, se trasladasen a Buenos Aires a mediados de 1805.
Ya en Buenos Aires, fue habilitado por la Audiencia para ejercer su profesión de abogado como relator de la Audiencia y asesor del Cabildo de Buenos Aires, y uno de sus primeros casos fue la defensa del canónigo Melchor Fernández, agraviado por el obispo Benito Lué y Riega. En otro de sus primeros pleitos fundamentó la decisión del cabildo de negar el nombramiento como alférez del joven Bernardino Rivadavia.
En 1806 tuvieron lugar las Invasiones Inglesas, durante las cuales Buenos Aires fue ocupado por una fuerza militar británica. Aunque Moreno no participó activamente de las contraofensivas militares con las cuales se los expulsó, se opuso a la presencia inglesa en Buenos Aires y durante la misma escribió un diario en donde tomaba nota de todos los acontecimientos que sucedían. Su propósito era que sus compatriotas conocieran en el futuro por qué circunstancias tal acontecimiento había tenido lugar. Moreno afirmaba lo siguiente:
«Yo he visto llorar muchos hombres por la infamia con que se les entregaba; y yo mismo he llorado más que otro alguno, cuando a las tres de la tarde del 27 de junio de 1806, vi entrar a 1.560 hombres ingleses, que apoderados de mi Patria se alojaron en el fuerte y demás cuarteles de la ciudad».[3]
En 1807, antes de volver a atacar a la ciudad de Buenos Aires, un nuevo conjunto de ejércitos ingleses tomó la ciudad de Montevideo. Por entonces se comenzó a editar en dicha ciudad un periódico bilingüe, tanto en inglés como en castellano, conocido como The Southern Star o La estrella del Sur. En él se defendía el libre comercio, una de las metas de los ingleses, y se promovía la independencia americana bajo tutela inglesa. En Buenos Aires la Audiencia prohibió la circulación de dicho periódico, encargándole a Moreno la redacción de artículos que refutaran las afirmaciones del mismo. Moreno se negó, ya que aunque no aceptaba la dominación inglesa sí estaba de acuerdo con algunas de las críticas que se formulaban al gobierno español.
Primeras actuaciones públicas [editar]
Portada de La Representación de los Hacendados.Por sus vínculos con el alcalde Álzaga, ocupó el cargo de asesor legal del Cabildo de la ciudad. En ese carácter, fue el autor de una petición al Rey de España, para que el Cabildo de Buenos Aires fuera nombrado Protector de los Cabildos del Virreinato del Río de la Plata, de modo que ningún cabildo local pudiera dirigirse al Rey o al virrey, sino a través de la capital.
Acompañó a Martín de Álzaga como uno de los organizadores de la Asonada de Álzaga, ocurrida el 1 de enero de 1809, que pretendía reemplazar al virrey Santiago de Liniers por una junta de gobierno, de la que hubiera formado parte. Fueron derrotados por la enérgica reacción del coronel Cornelio Saavedra, al mando del Regimiento de Patricios. Moreno fue el abogado defensor de Álzaga en el juicio que se le siguió, que estaba caratulado como juicio por independencia.
Al llegar a Buenos Aires el nuevo virrey, Baltasar Hidalgo de Cisneros, los arrestados por dicho alzamiento fueron liberados, en virtud de un informe favorable redactado por Moreno y el síndico Julián de Leyva. Mariano Moreno fue ascendido a relator de la Real Audiencia de Buenos Aires.
Cisneros también declaró el libre comercio con Inglaterra. Hasta entonces, España mantenía el monopolio del comercio exterior de sus colonias, pero Buenos Aires solía ser relegada en el mismo. La situación se agravó con la disminución del comercio español debido al recrudecimiento en Europa de las guerras napoleónicas, lo cual llevó a la ciudad a un fuerte déficit. La medida fue criticada por el apoderado del Consulado de Cádiz, que aseguraba que la libre entrada de productos ingleses perjudicaría a las industrias artesanales de las ciudades del interior y la relación con España y su rey, y afectaría a la moral, las costumbres y la religión.[4]
Un importante grupo de estancieros, que no se sentían adecuadamente representados en el Cabildo, le pidió a Moreno que defendiera la apertura económica, para lo cual publicó una Representación de los Hacendados, en que promovía el libre cambio, atacaba los privilegios de los monopolistas, y promovía el interés exportador de los ganaderos. Es considerado el informe económico más completo de la época del virreinato.[5] Representaba las nuevas ideas económicas que se desarrollaban en Europa, y señalaba que el monopolio comercial con España no impedía que los productos ingleses se introdujeran ilegalmente de todas formas.
Diversos autores[6] [7] han puesto en duda la autoría del documento por parte de Moreno, considerando que era una actualización de otro, redactado anteriormente por Manuel Belgrano, Secretario del Consulado de Comercio de Buenos Aires, para ser presentado a Liniers. Por otro lado, el virrey ya había decidido anunciar el libre comercio, para lo cual traía instrucciones desde España. Había pedido informes a otras corporaciones, como el Consulado, el Cabildo y la Audiencia, que se habían pronunciado a favor.
Dicha presentación, así como el prestigio y la amplia cantidad de contactos de Moreno en la sociedad virreinal, le fueron útiles a Moreno para conseguir la confianza de Cisneros. Aun así, secretamente, Moreno respaldaba los movimientos que planeaban destituir al virrey.
Bernardo Monteagudo
Bernardo Monteagudo
Bernardo José de Monteagudo (Tucumán, 20 de agosto de 1789 - Lima, 28 de enero de 1825), abogado, político, periodista, militar y revolucionario argentino, que tuvo actuación destacada en los procesos independentistas en el Alto Perú, Buenos Aires, Chile y Perú. Fue brazo ejecutor de los libertadores José de San Martín, Bernardo O'Higgins y Simón Bolivar, y se ubicó en el ala más radicalizada de la revolución independentista hispanoamericana, practicando (como los otros "jacobinos argentinos": Mariano Moreno y Juan José Castelli) violentas políticas revolucionarias.
Fue uno de los precursores de la independencia de las colonias españolas en América y, con 19 años, uno de los líderes de la Revolución de Chuquisaca del 25 de mayo de 1809, de la que fue el redactor de su proclama.
Vinculado al revolucionario porteño Juan José Castelli, adhirió al sector más radical del movimiento independentista. En 1811, fue autor del primer proyecto de constitución para las poblaciones que luego constituirían Argentina, Bolivia y Uruguay. En 1812 reorganizó la Sociedad Patriótica del partido morenista, con cuyos miembros ingresó a la Logia Lautaro.
Influyó en el Segundo Triunvirato, la Asamblea del Año XIII, de la que fue miembro, y el gobierno del director supremo, Carlos María de Alvear. Acompañó al libertador José de San Martín como auditor del Ejército de los Andes y redactó el Acta de la Independencia de Chile que firmó el libertador Bernardo O’Higgins en 1818. En Perú, fue ministro de Guerra y Marina y, posteriormente, también ministro de Gobierno y Relaciones Exteriores de San Martín, durante el primer gobierno independiente de ese país.
Luego del retiro de San Martín, integró el grupo de confianza del libertador Simón Bolívar. Para entonces había desarrollado una visión americanista de la revolución hispanoamericana, que lo llevó a proponer y diseñar la organización de una gran nación hispanoamericana. El sueño de Monteagudo entusiasmó y se confundió con el sueño idéntico de Bolivar, quien le encargó organizar el Congreso Anfictiónico de Panamá para establecer una confederación hispanoamericana. Algunos historiadores sostienen que la muerte de Monteagudo influyó negativamente en la concreción de la confederación hispanoamericana, contribuyendo a su fracaso.
Fundó y dirigió periódicos independentistas en tres países, como la Gaceta de Buenos Aires, Mártir o Libre y El Grito del Sud, en Argentina; El Censor de la Revolución en Chile, y El Pacificador en el Perú.
Monteagudo murió a la edad de 35 años, en Lima, asesinado en circunstancias que son motivo de debate historiográfico. Su figura ha sido y sigue siendo objeto de fuertes controversias política e historiográficas. En algunos casos se elogia su pasión, su compromiso con la causa de la independencia y su determinación para tomar decisiones drásticas en momentos revolucionarios. En otros casos se lo cuestiona, sobre todo por las ejecuciones y asesinatos con los que se lo ha involucrado, así como por la política de persecución y expulsión de los españoles peninsulares.
Bernardo José de Monteagudo (Tucumán, 20 de agosto de 1789 - Lima, 28 de enero de 1825), abogado, político, periodista, militar y revolucionario argentino, que tuvo actuación destacada en los procesos independentistas en el Alto Perú, Buenos Aires, Chile y Perú. Fue brazo ejecutor de los libertadores José de San Martín, Bernardo O'Higgins y Simón Bolivar, y se ubicó en el ala más radicalizada de la revolución independentista hispanoamericana, practicando (como los otros "jacobinos argentinos": Mariano Moreno y Juan José Castelli) violentas políticas revolucionarias.
Fue uno de los precursores de la independencia de las colonias españolas en América y, con 19 años, uno de los líderes de la Revolución de Chuquisaca del 25 de mayo de 1809, de la que fue el redactor de su proclama.
Vinculado al revolucionario porteño Juan José Castelli, adhirió al sector más radical del movimiento independentista. En 1811, fue autor del primer proyecto de constitución para las poblaciones que luego constituirían Argentina, Bolivia y Uruguay. En 1812 reorganizó la Sociedad Patriótica del partido morenista, con cuyos miembros ingresó a la Logia Lautaro.
Influyó en el Segundo Triunvirato, la Asamblea del Año XIII, de la que fue miembro, y el gobierno del director supremo, Carlos María de Alvear. Acompañó al libertador José de San Martín como auditor del Ejército de los Andes y redactó el Acta de la Independencia de Chile que firmó el libertador Bernardo O’Higgins en 1818. En Perú, fue ministro de Guerra y Marina y, posteriormente, también ministro de Gobierno y Relaciones Exteriores de San Martín, durante el primer gobierno independiente de ese país.
Luego del retiro de San Martín, integró el grupo de confianza del libertador Simón Bolívar. Para entonces había desarrollado una visión americanista de la revolución hispanoamericana, que lo llevó a proponer y diseñar la organización de una gran nación hispanoamericana. El sueño de Monteagudo entusiasmó y se confundió con el sueño idéntico de Bolivar, quien le encargó organizar el Congreso Anfictiónico de Panamá para establecer una confederación hispanoamericana. Algunos historiadores sostienen que la muerte de Monteagudo influyó negativamente en la concreción de la confederación hispanoamericana, contribuyendo a su fracaso.
Fundó y dirigió periódicos independentistas en tres países, como la Gaceta de Buenos Aires, Mártir o Libre y El Grito del Sud, en Argentina; El Censor de la Revolución en Chile, y El Pacificador en el Perú.
Monteagudo murió a la edad de 35 años, en Lima, asesinado en circunstancias que son motivo de debate historiográfico. Su figura ha sido y sigue siendo objeto de fuertes controversias política e historiográficas. En algunos casos se elogia su pasión, su compromiso con la causa de la independencia y su determinación para tomar decisiones drásticas en momentos revolucionarios. En otros casos se lo cuestiona, sobre todo por las ejecuciones y asesinatos con los que se lo ha involucrado, así como por la política de persecución y expulsión de los españoles peninsulares.
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